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23 de octubre de 2020

Oraciones al Sagrado Corazón

 



Oraciones al Sagrado Corazón

Rendido a Vuestros pies, ¡Oh Jesús mío! Considerando las inefables muestras de amor que me has dado, y las sublimes lecciones que enseñas de contínuo, a Tu Adorable Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo.

Deseo hacerme digno de las mercedes y bendiciones que concedes a los que de veras te conocen, te aman y te sirven.

Mira que soy muy pobre, Buen Jesús y necesito de Tu generosidad.

Soy limitado, Soberano Maestro y necesito de Tus Divinas enseñanzas para luz y guía de mi ignorancia.

Mira que soy muy débil y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer.

Sé todo para mí, Sagrado Corazón; socorro de mi miseria, luz de mis males, auxilio en toda necesidad.

De Ti lo espera todo, mi pobre corazón.

Tu me alentaste cuando dijiste en el Evangelio:“Vengan a mí, aprendan de mí, pidan y recibirán, llamen y se les abrirá”

A las puertas de Tu Corazón vengo pues hoy y llamo y pido y espero.

Te hago formal y decidida entrega de mi corazón; tómalo y dame en cambio, lo que sabes que me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la Eternidad. Amén.

16 de octubre de 2019

Oración al Corazón de Jesús






Amabilísimo Jesús mío; yo, con el fin de dar testimonio y reparar mis infidelidades, te entrego mi corazón, me consagro enteramente a Ti y propongo, ayudado de tu gracia, no volver más a ofenderte. Padrenuestro.

Señor Jesús, clementísimo Salvador del mundo; humildemente te suplico, por tu Sacratísimo Corazón, que todas las ovejas descarriadas si conviertan a Ti, Pastor y Obispo de sus almas Que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén. Padrenuestro.

Oh Corazón Santísimo de Jesús; derrama copiosamente tus bendiciones sobre la Santa Iglesia, sobre el Soberano Pontífice y sobre todo el Clero; da la perseverancia a los justos, convierte a los pecadores, ilumina a los infieles y bendice a nuestros parientes, amigos y bienhechores, asiste a las almas del Purgatorio y extiende sobro todos los corazones el imperio de tu amor. Amén. Padrenuestro.

16 de noviembre de 2018

Plegaria al Sagrado Corazón de Jesús



PLEGARIA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

A tus plantas Señor vengo a ofrecerte de mi vida los últimos momentos, los dolores, angustías y tormentos de mi postrera y cruel tribulación.

¡Corazón de Jesús, bien sin segundo! No le niegues jamás en su agonía! Un asilo seguro al alma mía, En tu amoroso y dulce Corazón! Cuando expiraste en mi doliente lecho, la muerte en busca de mi vida venga, cuando rendido de dolor no tenga, fuerza y valor para poder luchar, ¡Corazón de Jesús, te lo suplico! Contrito y humillado desde ahora en que mi vida debe terminar cuando el dolor embargue mis sentidos y perdiendo mis pies el movimiento me anuncien que se acerca ya el momento en que la tierra tengo que dejar.

¡Corazón de Jesús, no me abandones! Haz que brille tu luz en mi camino, que me debe llevar a mi destino dadme valor para poder luchar. Cuando mis manos estrechar no pueden el crucifijo en mi angustiado pecho, y mi espíritu en lágrimas deshecho le pidas de sus culpas el perdón. Corazón de Jesús, no me abandones, dadme valor para luchar con bríos, y acepta aquellos sufrimientos míos de mis culpas como hostía de expiación. Cuando sin brillo mis marchitos ojos, ya no puedan mirar la luz del día y mi pecho se agite en la agonía dolorido sin aire y sin calor.

Corazón de Jesús, no me abandones! Haz que cumpla mi postrer anhelo: ¡Corazón de Jesús, no me abandones! Líbrame del infierno y de su horror. Cuando mis labios líbidos y fríos no te puedan nombrar en mi agonía, y anegada en el dolor el alma mía con el infierno empiece a batallar, ¡Corazón de Jesús, no me abandones! Ten piedad de mi triste desventura, y por tu Cruz, tu muerte y tu amargura, contra el infierno ayúdame a luchar.

Cuando al mundo se cierren mis oídos y el alma confundida en tu presencia escuche de tu boca la sentencía, que de su suerte debe decidir, ¡Corazón de Jesús, no me abandones! Del infierno a la horrible sepultura; Tú que le diste a la mujer impura el perdón que a tus plantas fue a pedir cuando a mi pecho por la vez postrera palpite el corazón lleno de espanto, y las postreras gotas de su llanto anuncien mi completa destrucción.

¡Corazón de Jesús, no me abandones! Y en el instante amargo tan temido, concédele a mi espiritu afligido un asilo en tu Santo Corazón. Amén.